Por: Ignacio Estrada.

La Habana, Cuba- Un total de seis son los establecimientos penitenciarios que son destinados, al confinamiento de la población penal cubana afectada por VIH/SIDA.

La existencia de estas penitenciarias responden al incremento de la enfermedad en las cárceles cubanas. Propagación que tiene como principales vías de de infección la auto inoculación y el contacto sexual desprotegido entre los reos.

Estos penales son controlados por la Dirección Nacional de Establecimientos Penitenciarios del Ministerio del Interior y lo que menos tienen para la población penal que padece la enfermedad, es una asistencia médica calificada para su atención.

La población penal que convive con VIH/SIDA en Cuba hoy supera la cifra de los 458 reos de ambos sexos en su minoría féminas, reos que en su inmensa mayoría son una población joven. Estos confinados guardan condenas por delitos comunes y ya son dos los permanecen por más de seis meces por causas políticas. Reos que son echados en el olvido y el abandono por parte de las autoridades.
Son estos reclusos descritos por sus propios carceleros como cucarachas en el pico de una gallina, (Bichos a los cuales no se les permite ni la reclamación). El déficit alimentario en estas penitenciarias es motivo para mostrar una reclusos malnutridos que en muchos de los casos presentan enfermedades óseas. Puede sumársele a esto las pésimas atenciones médicas, la carencia de medicamentos y falta de personal calificado par determinar o diagnosticar enfermedades oportunistas.

Los enfermos que cumplen estas condenas se ven despojados constantemente de un sin número de violaciones no solamente a los Derechos Humanos reconocidos por Las Naciones Unidas (ONU), sino a los reconocidos por la Organización de las Naciones Unidas para La Lucha Contra el SIDA (ONUSIDA). Violaciones que ponen al descubierto el mal actuar de un gobierno que camina por encima de tan importantes derechos, exhibiéndolos solos como banderas del grupo en poder.

Ya son cientos los reos enfermos los que denuncian constantemente la hambruna existentes en estas penitenciarias, a lo que se le puede sumar el uso del castigo, golpizas, el encierro en celdas de castigo, el poco horario de sol y por si faltase poco el aumento de las auto agresiones uno de los métodos más comunes que atenta contra la vida de los propios reos, pero una de las pocas armas para denunciar lo que viven a diario.

En pasados días las cadenas televisivas acreditadas en la isla recorrieron varias cárceles cubanas, pero a diferencia de los medios alternativos no vi a ninguno narrar lo que es la realidad de quienes cumplen condenas en la isla.

El hecho de callar cosas como estas nos coloca en un grado de complicidad no perdonable, e incumple uno de los preceptos dados por el Hombre más Grande de todos los Tiempo Jesucristo.