Por: Ignacio Estrada.

La Habana, Cuba- Durante años la Lic. Mariela Castro Espín ha tratado de atribuirse un sin número de esfuerzos a favor de la comunidad de Lesbianas, Gay, Bisexuales y Trans (LGBT) en Cuba. Olvidando que esta comunidad tiene Voz Propia.

Estos inciertos esfuerzos la han hecho merecedora de premios y reconocimientos internacionales que nunca antes logro con anterioridad a lo que es hoy su más ambicioso proyecto. Que es de aclarar a los que no conocen el tema cubano que el proyecto de la autoría de Mariela ya había sido iniciado por su fallecida madre Vilma Espín.

La constante comparecencia de Castro Espín ante los medios nacionales e internacionales no están mostrando y mucho menos le está dando voz a la comunidad (LGBT) cubana. Por el contrario solo están dando oportunidad a que la voz de la hija del actual presidente cubano Raúl Castro Ruz, entronice a una mal lograda revolución que solo ha logrado poner en desventaja a la comunidad que ella pretende liderar.

A pesar de los inciertos esfuerzos oficialistas, y la homofobia institucionalizada en la isla y predicada por más de cincuenta años por quienes creían en la formación del Hombre Nuevo. La realidad que se palpa hoy es diferente al poderse palpar las insatisfacciones de esta comunidad ante las promesas no cumplidas y ante la constante violación de sus derechos.

Ya son más de cinco los proyectos de la sociedad civil cubana los que trabajan el tema (LGBT) de forma independiente y los que no se afilian a instituciones oficialistas. Entre los que vale la pena mencionar el Observatorio Cubano por los Derechos LGBT, La Plataforma LGBT Cubana, el Proyecto de Integración Comunitario Shui Tuix, el proyecto Arcoíris, la Fundación Puertas Abiertas, la Liga Cubana contra el Sida entre otros.

Estas nuevas iniciativas ciudadanas a demás de organizar jornadas a favor de la lucha en contra de la homofobia, lideran desde diferentes puntos de vistas proyectos encaminados a la educación de sus pares en sus más elementales derechos y a la defensa de los mismos y a su vez no son partidarios del discurso oficialista existente hasta el momento.

A pesar de las constantes negativas para la legalización de estas iniciativas por parte de Ministerio de Justicia Cubano, el trabajo continua y sus líderes no se someten a cambio de la legalización a ninguna institución cubana. Hecho por el cual son tildados de mercenarios o asalariados, cosa que es fácil desmentir con pruebas más que contundentes.

Mariela Castro no es una voz reconocida y mucho menos es la voz de nuestra comunidad hecho que reconocen un número en constante crecimiento. Que aceptan sentirse manipulados por campañas oficialistas que no pretenden reivindicar los derechos (LGBT).

Nuevas publicaciones circulan en las calles cubanas libres de contaminación política, y que dan a conocer el trabajo a favor de diferentes proyectos que coinciden en la necesidad urgente de reivindicar cada uno de los derechos usurpados a la comunidad cubana (LGBT). Las iniciativas de estas publicaciones afloran en los momentos en que se le pretende demostrar al mundo que en Cuba si existe una Comunidad con Voz Propia y que no necesita intermediarios ni voceras que estén comprometidas con la culpabilidad de quienes en el 1959 nos casaron con la mentira y aun hoy intentan obligarnos a vivir con ella.