Tomado del Periodico EL PAIS.

.Doña Sofía, muy relajada pese a los problemas que dejó en La Zarzuela, incluso se animó a bailar la danza típica con un grupo de mozambiqueñas

Celeste Moiane, de 75 años, miró con incredulidad a su extensa familia –que la ha hecho cuatro veces bisabuela- cuando la Reina le pidió que le enseñara su casa, un pequeño habitáculo de chamizo en la aldea mozambicana de Kabembe. La aldea y la casa de Celeste Moiane fueron la primera parada del viaje que doña Sofía inició este martes para visitar los proyectos de cooperación financiados por España en uno de los países más pobres del mundo. Pungana pertenece a la provincia de Manhiça, donde casi el 50% de la población entre 15 y 49 años está infectada de sida y donde se encuentra el proyecto estrella de la cooperación española en el país, un centro de investigación donde el médico español Pedro Alonso ensaya una vacuna contra la malaria. El centro atiende a cerca de 90.000 personas y forma a futuros médicos e investigadores para que intenten aumentar la corta esperanza de vida del mozambiqueño: 50 años.

La Reina fue agasajada a su llegada a Manhiça con una capulana, prenda que aquí, explican, no le dan a cualquiera. “Esto es un honor, no folclore”, aclaraba uno de los empleados de la Agencia Española de Cooperación. Doña Sofía se mostró muy relajada, pese a la multitud de problemas que dejó en La Zarzuela, e incuso se animó a bailar con un grupo de mujeres que la recibió con el baile típico. “¡Raíña!, ¡Raíña!”, la animaban.

Doña Sofía regresaba al Centro de Investigación en Salud de Manhiça 15 años después de su primera visita

Doña Sofía regresaba al Centro de Investigación en Salud de Manhiça -Premio príncipe de Asturias de cooperación en 2008- 15 años después de su primera visita. Se sentó en la misma silla del mismo laboratorio y miró por el mismo microscopio de entonces el aspecto del parásito que hace estragos en el país. Pedro Alonso bromeó, enseñando una fotografía de aquella visita, sobre “lo bien que se conserva doña Sofía” y lo cambiados que estaban otros, como él mismo, mientras le contaba los progresos -la mortalidad infantil en la región se ha reducido un 50%-; y le mostraba los avances, como un sofisticado software con forma de walki-talkie que utilizan para recoger los datos de los enfermos que asisten en aldeas como la de Celeste. El médico español también recordó la visita que la infanta Cristina, imputada el pasado miércoles en el caso Nóos, había hecho al centro años atrás. “Aquí la queremos mucho”, dijo.

Alonso insistió en la necesidad de fomentar una estrategia de cooperación basada en la investigación biomédica: “Si no hay salud, no hay desarrollo. Es un círculo vicioso”, y recordó que solo el 10% de los recursos en investigación se dedican a las enfermedades que causan el 90% de las muertes en el mundo. “Hay países con una esperanza de vida de 40 años y otros de 80 y eso no lo podemos tolerar”. El centro, que fundó en 1996 y cuya dirección cedió a un mozambiqueño en 2008, ha recibido una contribución de más de 17 millones de euros de la Agencia Española de Cooperación y Desarrollo, y recibe también fondos privados. La Fundación de Bill y Melinda Gates, por ejemplo, les ha donado 40 millones de dólares.

La crisis ha mermado los recursos y la estrategia de cooperación, según explica el secretario de Estado de cooperación, Jesús Gracia, que acompaña a la Reina en este viaje a Mozambique, “tiene que cambiar”. “No es posible que desde hace 20 años, casi la mitad del presupuesto de Mozambique sea la ayuda que recibe del extranjero. Nosotros vamos a ayudarles a partir de ahora sobre todo con asistencia técnica y formación para que puedan gestionar sus recursos propios. Las circunstancias de la economía mozambiqueña van a cambiar mucho porque va a empezar a explotarse petróleo y gas en la zona norte. El gran desafío de Mozambique es aprovechar esas perspectivas para salir de los últimos puestos del Índice de Desarrollo de Naciones Unidas y dejar de ser un país tan dependiente de la cooperación internacional”. En cualquier caso, matizó, “Pese a la crisis, España va a seguir ayudándoles porque Mozambique es un país prioritario para la cooperación española”.