Por: Ignacio Estrada.

La Habana, Cuba- Hace algún tiempo escuche a una amiga doctora villaclareña narrarme la vida de ella como medico cooperante, en la República de Venezuela.

Le escuche con atención cada una de sus historias. Chismes que quizás ella me conto para que quedaran en la confidencialidad entre amigos, pero el solo hecho de la amenaza inminente de la expansión de la marea roja y la entronización en Venezuela de la cubanización me veo obligado a recrear una de estas historias.

Según la amiga doctora quien se mantuvo como cooperante en Venezuela por más de cinco años y que logro ser hasta jefa de misión en una de las parroquias y formadora de médicos su papel más que salvar vidas se convertía en ocasiones en ser termómetros de la sociedad venezolana.

Cuando utilizo la palabra termómetro, instrumento conocido para medir las temperaturas ambientales y corporales. Es porque así también se le denomina a la labor de la mayoría de los médicos cooperantes al prestar servicios para medir el estado de opinión del pueblo venezolano. Información que es recolectada y pasada a la inteligencia y al gobierno para conocer hacia donde deben trabajar y como cambiar dicho estado de criterio.

Quizás lo que para muchos no es importante para otros resulte novedoso y lo que recreo resulta ser las dos cosas, Importante y Novedoso. ¿Quién se puede imaginar al ejército cubano de batas blancas haciendo labor de inteligencia en un país ajeno? Labor que no es desconocimiento de las autoridades en poder que tratan de ganar adeptos.

Según la amiga me contaba las cosas no quedan ahí, cuando están en épocas de campaña presidencial, también tienen que cumplir la labor de ganar votos para el presidente oficialista. Y este voto se logra explicándole a la población que el beneficio que reciben de salud y otros es gratuito gracias al ex presidente Chávez y a la labor humanista de ese gobierno. Estas charlas fluyen en las consultas y en el recorrido por los barrios y cuando se les suministra los medicamentos, la conversación sirve también para amenazar a los beneficiados que si el Chavismo fracasa todos estos proyectos dejarían de existir.

Esta labor es repetida por cuanto cooperante cubano hay en Venezuela, muchos de ellos en busca de lo que en su propio país no pueden lograr para su familia con su profesión. La cubanización es uno de los factores claves para no decir que el principal soporte y bastión del Chavismo en Venezuela.

Esa amiga en una de las tantas conversaciones, también me narro lo que vivió otra coterránea nuestra con la misma profesión. Según contaba ella esta otra doctora prestaba cooperación en Isla Margarita uno de los estados bastión de la oposición en Venezuela. Resulta ser que el alcalde opositor visito en una ocasión el Centro de Diagnostico que estaba bajo sus cargo en esta isla. Y este al percatarse de las malas condiciones que este tenía prometió al día siguiente enviar ayuda para mejorar la estancia de espera, mejorar la climatización y la consulta.

La ayuda se materializó con urgencia pero la doctora no pudo recibirla por la amenaza de sus superiores de ser deportada para Cuba y suspendida de la misión por recibir la ayuda de la oposición. Parece ser una estupidez pero no lo es, de haberse hecho esta ayuda firme los médicos cubanos se percatarían que todo no es como se les cuenta cosa que estoy más que convencido pero que ellos a cambio de mejoras para sus familiares se ven obligados a soportar.

Esta doctora supo usar a uno de los beneficiados con sus atenciones y le pidió a través de el al alcalde que de favor no enviara a la mañana siguiente la ayuda, le manifestó su agradecimiento pero le fue sincera en la razón que le asistía, El alcalde opositor la escucho y no dudo dejar de cumplir su promesa para ayudar a la cooperante.

No soy partidario de la violencia, ni de la casería de brujas pero en momentos como estos me solidarizo con la nación venezolana y llamo al orden social y al restablecimiento de la Democracia. Soy uno de los tantos cubanos que no quiere exportar el modelo fracasado de su nación a ningún país de la America nuestra, soy de esos que quiere que los cubanos viajen libremente y conquisten nuevos espacios y que se ganen su vida con decoro pero sin pisotear el sufrimiento ajeno.

Pido perdón a Dios primeramente y en segundo lugar a mi amiga, una doctora que por seguridad guardo su nombre por revelar sus historias, pero el solo hecho de saber que hay personas que necesitaban escuchar estas verdades es más grande que secreto alguno y estoy convencido que algún días se sentirá aliviada por utilizarme para reparar quien sabe el daño colateral que haya podido ocasionar.

Decir Basta Ya de Cubanización en Venezuela, no es cerrarles las puertas de esta nación a los cubanos amante de la libertad. Es cerrarle el paso a quienes por el engaño llegan a pisotear y a usurpar lo que por derechos les toca a los nacionales decidir por sí mismo y eso es el derecho a retomar el futuro urgente de su nación sea este cualquiera de los modelos existentes.