Por: Ignacio Estrada.

La Habana, Cuba- Mientras que la Iglesia Católica da tumbos ante el creciente número de escándalos por abusos infantiles. El clero cubano parece inmune ante esta epidemia.

El hecho de que hasta el momento esta vieja caja de pandora no haya sido abierta en la isla. No creo que sea motivo para pensar que hechos como estos no hayan ocurrido en nuestra tierra. Solo tendríamos que hurgar y poner oídos a los rumores de nuestras abuelas y abuelos o fijarnos un poco más de lo que nos fijamos cuando asistimos a misa.

Con mi nota no acuso a ningún sacerdote o religiosos pero si pongo la teja antes que la gotera comience a caer. Estoy convencido que en algún momento alguien comenzara a hablar y otros pensaran en cómo sacarle al igual que en otros países buena tajada a la iglesia a cambio de su silencio.
Eso es si ya el gobierno cubano, astuto y precavido como siempre entre esos comunicados de Iglesia e estado no tiene previsto recolectar evidencias o estas pequeñas anomalías insignificantes y pedir favores a cambio o mejor aun pedir la complicidad de la Iglesia y la jerarquía católica cubana.

Conozco un gran número de sacerdotes y religiosos de ambos sexos y sé que a algunos les gusta su sexo opuesto y que tienen alguna que otra relación estable y espontaneas pero la mayor cifra de estos que conozco son homosexuales.

Como católico, como homosexual y como cubano se del tema que estoy hablando y la tierra que estoy pisando. Sé que casos como estos existen y solo pretendo con mi nota hacer un llamado de atención ante esta abominación.

No importa lo que seamos, ni el gusto que tengamos pero el abuso infantil debe de acabar ya. La Iglesia cubana y universal debe de recibir con inmediatez una inyección renovadora y que la espulgue de faltas como estas, que exonere a quienes no hayan cometido estas faltas y que siente en el banquillo a quienes la cometieron al igual que a quienes la callaron.

Sé que quienes responden al llamado de la vocación nunca dejan de ser hombres y mujeres, comprendo la materia humana y no somos quien para criticarles. El hecho de que en ocasiones cometan actos como estos no debemos porque nosotros como fieles justificar los nuestros. Por la contraria fijarnos en la verdadera enseñanza de Cristo Jesús.

Permita Dios que realmente nuestra iglesia cubana este lejos de cualquier escándalo de esto, permita Dios que la entronización del nuevo Pontífice con el nombre de Francisco I venga a cumplir con la reparación de nuestra iglesia y a poner en orden su casa.