Por: Ignacio Estrada.

La Habana, Cuba- El más viejo de los oficios regresa a las calles cubanas y ocupa una de las fuentes de ingreso más estable para un sin número de cubanos que, preferente mente son jóvenes.

No importa la hora o el clima, si de apetito sexual se trata en la Habana para encontrar un empleado sexual. El oficio que la mal nombrada revolución del 59 dijo haber erradicado cerrando clubes y prostíbulos dándoles igualdad a todos. Regresa hoy como uno de los oficios mas pagados después de despertar de una mentira nunca cumplida por quienes solo sacaron con el triunfo de aquella gesta. Una buena tajada para el grupo en poder, sus lacayos y familiares más allegados.

La prostitución es ejercida por quienes menos nos imaginamos, puede ser un compañero de trabajo, un vecino o un compañero de estudio. Las personas en los últimos años se tornan camaleónicas y un gran número vive la doble moral.

No tengo nada en contra de quienes ejercen el oficio de la prostitución por el contrario soy de los que cree que ya es hora de que el gobierno cubano les legalice no solo en un sindicato sino, que les permita al igual que en otros países sacar sus licencias como Verdaderos Trabajadores Sexuales.

La prostitución femenina y masculina no solo se ejerce en la capital se extiende a cada territorio y ya se conocen garitos, casa de cita y zonas vulnerables. Estas últimas enmarcadas por la violencia y el aumento de actos delictivos. Los costos existentes son variados para nacionales y extranjeros, y aumentan cuando de estos depende el salario del gestor servicios sexuales o el proxeneta.

Con el descontrol sanitario y el aumento de la prostitución ha aumentado aceleradamente la transmisión de enfermedades de transmisión sexual. Al punto que hoy la isla exhibe el mayor número de enfermos por VIH/SIDA en la historia de la enfermedad en la nación.

Es de hacer un llamado de atención a cuantas personas acuden a estos servicios o a quienes lo brindan a exigirle a quienes practicaran el sexo con ellos, el uso del sexo protegido o seguro.

Mientras muchos padres se enorgullecen, porque sus hijos traen de forma fácil a casa ropas, perfumes, regalitos y hasta algún equipo, otros lloran la pérdida de un hijo o hija a consecuencia de la violencia, el maltrato o por alguna que otra enfermedad como el Sida. Tampoco faltan los que se encuentran satisfechos porque sus hijos lograron montar un avión y hoy viven fuera de Cuba y estos son lo que cuando vienen de visita los llena de regalitos.

Como nación, como familia debemos de vivir el momento que nos ha tocado vivir con orgullo pero es hora de tomar partida y poner fin de a cada injusticia y pedir el reconocimiento y la legalidad de quien quiera ejercer el oficio que quiera al igual de la protección policial. Protección que limpie la imagen de aquellos uniformados que de forma vergonzosa extorsionan a prostitutas, prostitutos y proxenetas.

Ahora si cada uno de nosotros debemos velar como padres, familia y ciudadano para que no sean nuestros infantes y adolescentes los que sean usados con estos fines, velemos porque estén donde pensamos o cumpliendo sus deberes en las escuelas.

He dicho que no tengo nada en contra de este oficio pero si condeno a todo aquel que se aproveche o use a quienes aun están en la edad de pubertad o a quienes aun no han definido su orientación sexual a cambio de regalos. Cuando digo esto es porque sé que, ya hay algunos medios de prensa alternativos y extranjeros que hablan de prostitución infantil. No conozco yo caso alguno aun como reportero pero si así sucediera no temería denunciarlo en otro artículo como este.

El hecho de que en mi nota pida la legalización de estos trabajadores, no estoy llamando al desorden social, sino estoy proveyendo a cada cual del espacio que necesitan y dejar nuestras calles libres de cuanto desecho tiramos en céspedes, matorrales, esquinas y porterías de edificios, desechos que sirven de rastro para marcar lugares vulnerables a la Prostitución.