¿De paseo? Ojo con lo que come

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Las intoxicaciones son un mal común de los viajeros. Pautas para prevenirlas.

Sergio Camacho Iannini Redacción Salud Tal vez una de las cosas que más disfrutan las personas cuando viajan durante sus vacaciones es probar la comida típica del lugar al que llegan. De hecho, es una forma de conocer y adentrarse en una nueva cultura.

Sin embargo, incurrir en excesos con comida a la que no está acostumbrado el organismo puede traer graves consecuencias para la salud, que van desde una simple indigestión, pasando por diarreas, estreñimiento, gastritis y vómitos, hasta intoxicaciones causadas por alimentos en mal estado.

Como se aproximan las vacaciones de Semana Santa resulta conveniente conocer las razones por las cuales se debe tener cuidado con los alimentos que se consumen durante los viajes y algunas recomendaciones para evitar que le jueguen una mala pasada y terminen por arruinar su paseo.

En primer lugar, tenga en cuenta que cada persona tiene rutinas y hábitos alimentarios que pueden alterarse drásticamente durante las vacaciones. Así lo explica la nutricionista Dora Aya, directora del convenio entre la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Ministerio de Salud.

De acuerdo con la especialista, tampoco puede perderse de vista el hecho de que las personas cargan con una historia e identidad alimentaria en la maleta que llevan a los viajes. “Cuando se prueban nuevos sabores y combinaciones se generan variaciones –explica–.

A eso hay que sumar los problemas de sal ud que se llevan. Por ejemplo, si usted es hipertenso, debe tener cuidado con la sal, pues en los restaurantes no van a tener en cuenta que usted lo es”.

La calidad de los alimentos también debe ser contemplada; de hecho, hay claros factores de riesgo frente a los cuales hay que tomar las debidas precauciones, para evitar posibles problemas de salud. En ese sentido, la ingeniera de alimentos y consultora de la FAO Diana Castro recomienda a todo viajero “consumir siempre agua embotellada; eso sí, hay que cerciorarse de que el sello está en buenas condiciones.

Si va a comer pollo, res o cerdo, fíjese en que la carne esté bien cocida y que no tenga rastros de sangre o aguasangre. En cuanto al pescado, la carne debe estar brillante, las branquias deben estar en buen estado y los ojos no estar hundidos ni opacos”.

Añade que es importante consumir frutas que se puedan pelar y, si va comer verduras o ensaladas crudas, es conveniente que hayan tenido un tratamiento higiénico adecuado. “Entiendo que está el deseo de probar, pero hay que tener cuidado y no excederse con el consumo –asegura Castro–. También es aconsejable lavarse las manos antes de ingerir algo”.

Y aunque en países como Colombia es común consumir alimentos en la calle, es mejor resistirse e irse por la vía segura, es decir, un restaurante en el que usted pueda constatar que tienen prácticas higiénicas. “No se trata de que seamos todos asépticos, pero hay que tener en cuenta que el organismo se habitúa y construye su sistema metabólico.

Si el pimentón, por ejemplo, no está dentro de sus hábitos alimentarios, pues le va a sentar mal”, puntualiza Aya.

El enemigo puede estar en la comida

De acuerdo con la nutricionista Dora Aya, habría dos razones por las cuales un alimento puede enfermar a las personas.

“En primer lugar –acota Aya– se trataría de un factor microbiológico y estar asociado a un virus o bacterias. En este caso, se habla de una intoxicación causada por un alimento contaminado o descompuesto, y hay que manejar el problema con el médico, probablemente con antibióticos, si el origen es infeccioso, o con líquidos, si es viral”.

Dos de las bacterias más comunes son la listeria y la salmonella.
“En segundo lugar, están los cambios alimentarios. Por ejemplo, si no estamos acostumbrados a los condimentos y comemos algo excesivamente condimentado, eso nos puede provocar indigestión. En estos casos es mejor dejar descansar el estómago y tomar mucho líquido”, concluye Aya.

Alimentos de difícil digestión

Sea precavido con las grasas y proteínas animales Si usted tiene una buena digestión, seguramente no tendrá mayores dificultades con los cambios de patrones alimentarios. Eso sí, tenga en cuenta que las grasas y las proteínas animales necesitan mayor tiempo en el organismo para ser digeridas. Mucho cuidado con frutas como la patilla; una vez partida, se descompone rápidamente y genera una serie de sustancias tóxicas para el organismo.

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