La Habana, Cuba- El Censo de Población y Vivienda 2012, ya es catalogado por muchos aun sin concluir. Como una acción homofóbica y discriminatoria.

Nuevamente se pone en manifiesto el mal actuar de las autoridades cubanas, las que en esta ocasión, se les olvido borrar las huellas que dejaron y que hoy son usadas en su contra. En esta ocasión no hablamos de un simple error de imprenta. Cuba entera habla de quienes han hecho desaparecer un total de 17 palabras del segundo párrafo de la página 47 del manual de Instrucciones para el Enumerador y cito textualmente las que hoy están ausentes por un tachón que pone al descubierto la homofobia institucionalizada de nuestra nación: …en este caso se admiten parejas del mismo sexo, siempre que sean convivientes del mismo hogar censal… estas son las que fueron mandadas a tachar de cuanta cartilla de instrucciones fue impresa y hoy son suplantadas por las siguientes palabras escritas en tintas de diferentes colores y no en letra de imprenta: …las parejas deben ser de sexo diferente…

Cuando cosas como estas suceden yo solo me pregunto ¿Qué Derechos son los que proclama Mariela? Cuando el gobierno de su padre no es capaz de reconocer el número actual de la comunidad cubana LGBT. ¿Acaso no son suficientes los inciertos esfuerzos del régimen de la Habana, por impulsar ante el parlamento cubano una modificación de la ley que beneficie a esta comunidad? ¿Acaso la comunidad que hoy no cera censada de la debida forma no cuenta para el pleno ejercicio de sus libertades y si, para orquestar campañas propagandísticas? El hecho es para hacerse una y más preguntas y para sacar las conclusiones que muchos por su propia conveniencia y a cambio de migajas prefieren callar.

Hoy quiero sumarme a las diferentes voces que no han callado su insatisfacción, hoy quiero felicitar a mis colegas de la prensa no solo independiente, sino también a los que desde las filas oficialistas no temieron ni un solo instante en salir al paso ante este acto homofóbico. Al parecer todos creímos posible que este año las cosas cambiarían, tristemente no ocurrió. Pero no para mal suceden cosas como estas, por el contrario son estas cosas las que nos hacen vivir a diario un nuevo despertar confiado en que pronto todos podremos ser contados.

Cuando esto suceda es porque todos contamos y contamos con derechos no como ahora, ¿de qué nos vale ser contados? Y ¿para qué vamos hacer contados? ¡Si en Cuba no tenemos derechos!

Es por eso que también me sumo a esa frase que se escucha en nuestras calles por quienes manifiestan su descontento, ¡En mi Casa sin Derechos, no Contamos!