Las empresas que realizan estos procedimientos los promocionan haciendo gala de un supuesto altruismo. Una pareja de homosexuales, por ejemplo, comenta en la página web de la empresa norteamericana Growing Generations: “Le queremos explicar que él o ella es el resultado de una suma de actos muy generosos: sobre todo el de su madre gestante y el de la donante del óvulo, que también lo permitió existir. Este gesto de ofrecer los dones del propio cuerpo a los demás, es algo muy bonito”.

Sin embargo, más allá del marketing de las empresas, el alquiler de vientres constituye un procedimiento aberrante de manipulación del ser humano que recuerda los tiempos de la compra y venta de esclavos.

El proceso comienza haciendo “shopping” en un catálogo. Primero se elige a la mujer que va a ser la donante de óvulos y luego se elije a la mujer que va a ofrecer su vientre para la gestación del bebé. En esta mujer se insertan varios embriones obtenidos por la fertilización de los óvulos de la primera mujer con el esperma de alguno de los homosexuales o bien con el de ambos.

Luego se realiza un procedimiento de fertilización in Vitro (FIV): los embriones se insertan en la mujer que va a llevar a cabo la gestación. Cuando los embriones no se desarrollan debe comenzar nuevamente el ciclo. O bien se insertan nuevos embriones si es que se dejaron congelados con anterioridad, o bien debe procederse a una nueva fertilización in-vitro. Si el procedimiento sigue fracasando, debe buscarse otra madre subrogada. Puede verse la gran cantidad de embriones que mueren en este procedimiento.

Se utilizan dos mujeres distintas para que la mujer que lleva la gestación adelante no sea la madre biológica del bebé. Se busca evitar que se generen lazos afectivos. De todas formas, se hacen estudios psicológicos bien profundos para asegurarse que la “madre subrogada” no se encariñe con el bebé y quiera quedarse con él.

El procedimiento de FIV puede originar mellizos y también trillizos. Cuando no se quieren tantos bebés, se realiza un procedimiento de “reducción embrionaria”, es decir, se abortan algunos de ellos. Esto queda estipulado en el contrato que se firma.

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