La Habana, Cuba- Hoy quiero invitarles a hacer junto a mi esposa Wendy y conmigo un recorrido por la Avenida 42 de playa desde 41 hasta 34. Una avenida espaciosa con aceras anchas y céspedes con árboles de espesa vegetación.

Imagine junto a nosotros que es una de esas tardes en las que despedimos el sol, cuando antes de finalizar nuestro corto paseo, nos encontramos una casa pintada de color salmon. Vivienda decorada por sus propietarios con la finalidad de abrir en su portal y aprovechando el espacio de su jardín una cafetería. Negocio que estaban cocinando desde hacía un buen tiempo.

El flamante comercio ha tenido varios nombres pero el que más entusiasma a sus propietarios es Hoy como Ayer…, retomando la necesidad de crear comercios con la calidad requerida que en antaño nuestros abuelos disfrutaron.

Lo cierto es que según uno de los propietarios, cuando fue a inscribir el negocio ante las autoridades de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) el nombre con el que él pensaba llamar a su cafetería cambiaria. Por no ser este del agrado de las autoridades. Después de un largo consenso entre la familia deciden ponerle por nombre Pase.

Quiero reflexionar en que hay de malo en llamar Hoy como Ayer… a una cafetería. El Gobierno cubano a pesar de permitir la apertura de negocios particulares aun mantiene un control acerca de los mismos, control que puede cuestionar al parecer hasta el nombre que le pondremos.

Quiero compartir contigo el porqué los dueños del nuevo negocio decidieron llamarle en un principio Hoy como Ayer… nombre que rinde homenaje a una época de prosperidad económica.

Las imágenes que mostramos son algunas de las piezas que se mostraban en la decoración de esta cafetería, las mismas recuerdan a cada uno de nuestros abuelos, ¿quién puede apartar estos anuncios de nuestra identidad nacional?¿Quien me demuestra a mí, que estos anuncios hacen daño a alguien?. Solamente puede existir tanto peligro en la mente de quienes tratan de privar a las nuevas generaciones de conocer el esplendor de épocas anteriores al proceso de 1959.

Quiero tomarme el atrevimiento y detenerme ante el flamante negocio y gritar a voz alta si las cosas realmente pudieran ser Hoy como Ayer… otro gallo cantaría en Cuba.

 

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