Estas fotos fueron tomadas en la Cafetería La Marina, muestra tres instantáneas donde aparecen en un primer plano una pareja de turistas a juzgar por su color de piel europeos sentados en una mesa ordenando algún pedido para ser degustado en ese momento.

En un segundo plano se pueden ver algunos niños en camisetas y pantalones cortos mirando en la barra de la misma cafetería el listado de los helados que ofertan en una moneda que no es la que sus padres cobran. La mirada los compromete con el delirio de saborear uno de esos pero al parecer el dinero no les alcanza.

La tarde del domingo se tornaba calurosa los niños continuaba pegados a la barra de la cafetería, después de un largo rato entre todos decidieron juntar algo de dinero y comprar una botella de agua natural para aliviar el calor y la sofocación de tanto juego. Lo más hermoso para mi es el hecho de que esa botella de agua se la repartieron de sorbo en sorbo y ninguno de ellos quedo sin beberla.

Los niños salieron nuevamente a jugar a la calle y los turistas comenzaron a degustar lo que quizás ellos querían pero no pudieron.