Quiero referirme a una historia que parece haber olvidado los que se oponían ferozmente a la realización del concierto de Pablo Milanés del 27 de agosto en el American Airline Arena, en Miami.

El 25 de junio de 1993, en el Hotel Nacional, en presencia de dirigentes del gobierno y del Partido Comunista, el cantautor Pablo Milanés y el entonces Ministro de Cultura, Armando Hart Dávalos, anunciaron el nacimiento de la Fundación Pablo Milanés.

Se creaba así en Cuba la primera institución cultural independiente, sin fines de lucro ni ideológicos. Parecía que se iniciaba el fin del control del Estado sobre la cultura.

Hasta ese momento, instituciones como la Casa de las Américas, la Unión Nacional de Escritores y Artistas (UNEAC), las fundaciones Félix Varela y Nicolás Guillen, eran todas sostenidas por el Estado. La Fundación Pablo Milanés era absolutamente independiente, culturalmente autónoma, capaz de auto financiarse y de invertir en proyectos, sin pedir permiso a nadie.

Para lograr su Fundación, Pablo Milanés tuvo que vencer las trabas burocráticas para obtener los permisos de los ministerios de Cultura y Justicia. Pero lo que más trabajo le costó fue convencer al gobierno para que se desprendiese de la jugosa entrada de dólares que ya no iría a sus arcas. Anualmente Pablo Milanés tenía entradas de más de 6 dígitos originadas por sus giras por el mundo, las ventas de discos y los derechos de autor.

Las libertades y las libres iniciativas desplegadas a toda vela en el seno de la Fundación Pablo Milanés, como era de esperar, aterrorizaron a los gobernantes cubanos.

Ante ese electrón libre, el Sr. Armando Hart, en cumplimiento de órdenes provenientes de Fidel Castro, se ocupó de formular falsas acusaciones, amparado en pueriles argumentos, tales como el supuesto desvío de los propósitos que originaron la Fundación. Estos inconsistentes pretextos sirvieron como argumento para poner fin en 1996 a un proyecto altamente altruista, que en el momento de su disolución desplegaba un amplio proyecto cultural, más allá de lo estrictamente musical.

En el momento en que Hart, por órdenes de sus jefes, le dio el tiro de gracia a la Fundación, sus patrocinadores con Pablo Milanés a la cabeza, estaban sumergidos de todo corazón en el desarrollo de la cultura cubana, pero como algo independiente. Por eso no se podía tolerar y la liquidaron.

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Tomado: Osmar Laffita Primavera Digital

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