Durante los días comprendidos entre el 24 de diciembre y el 30 del recién concluido año 2011, mi esposa y yo tuvimos la oportunidad de salir por las calles de la Habana a repartir una ayuda para personas necesitadas.
Caminamos los municipios Marianao, Centro Habana y Habana Vieja, la ayuda que llevábamos se hacía cada vez mas insuficiente para cuantos nos encontrábamos a nuestro paso. Personas desesperadas, con ropas harapientas, personas con rostros demacrados, zapatos maltratados de tanto caminar y muchos solo llevaban viejas sandalias sujetadas a sus pies con pedazos de suizas o tiras viejas.
Conocemos cosas como estas pero, siempre encontramos más y más situaciones a nuestro paso, situaciones que nos demuestran la necesidad urgente de emprender acciones a favor de quienes necesitan amor, comprensión y caridad.
En ocasiones personas echadas al mundo del alcohol, teniendo a este como único consuelo o vía de escape a cada unos de sus problemas. Hoy quiero utilizar una frase que la Biblia recoge en uno de sus textos y que inspira a muchas de las congregaciones religiosas existentes…No hemos venido ser servidos, sino para servir…
Un total de ciento cincuenta ayudas fueron entregadas, nunca pensé que fuera del contexto de lo que siempre hemos hecho a favor de las personas con VIH/SIDA un día lo pudiéramos extender a los más necesitados pero, lo hicimos y damos gracias a Dios.
Las ayudas no solo llegaron a desamparados, también a personas de la tercera edad, minusválidos y personas con trastornos sicológicos, hoy queremos recordar al anciano vendedor de periódicos, sentado en un viejo sillón de ruedas, cabizbajo, esta persona nos dijo…háganme o háblenme a través de señas, yo soy sordo… cuando le explicamos que lo que le entregábamos era comida, aseo personal y una pequeña cena por navidad y año nuevo, reía y daba gracias a Dios. Cosas como estas nos alientan y nos estimulan a continuar trabajando a favor de personas como estas.
Hoy le quiero agradecer a Dios por permitirnos ser un instrumento en esta labor, para la cual se necesitan con urgencia personas comprometidas y con deseos de hacer sin recibir nada a cambio.
Agradecemos a cada uno de los amigos que nos ayudaron, de una u otra forma, agradezco también el silencio de quienes quisieron esperar sentados en sus casa o oficinas los resultados de lo que algunos decidieron decir que lo que haríamos es incumbencia del gobierno y no de nosotros. A pesar de que no comparta ideas como estas, les respeto y pido a Dios que cambie estos viejos conceptos.
La caridad se hace con hechos, es una forma de caminar y de demostrarle a personas como estas, que existimos personas comprometidas y decididas a entregarles un mundo de equidad.
Si todos decidiéramos hacer estas acciones en nuestra nación estaríamos mostrando una agenda de cambios, que ganara muchos adeptos.
Ahora queremos compartir con ustedes algunas fotografías que, muestran la labor que hicimos en días pasados, y que si personas como tú deciden ayudarnos, entre todos podemos continuar esta noble labor.
Lo que entregamos realmente a pesar de la cantidad y el volumen se convertía en muy pocas cosas cuando recibíamos no solo las gracias sino la sonrisa de cada una de las personas asistidas.

Wendy Iriepa Díaz y Ignacio Estrada Cepero.

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