La Habana: quiero al igual que mi esposa homenajear a la que fue en vida Laura Poyan Toledo, mujer de extrema dulzura, sencillez y de grandes valores. Mujer que no vacilo ni un instante en dejar su profesión, para fundar con un grupo de mujeres una organización que se ha sabido ganar el mejor de los escaños en la lucha pacífica por el respeto a los Derechos Humanos y por la libertad inmediata de todos aquellos que sufren injustas condenas por el solo hecho de sentirse libres. Bendito es el ángel de luz que llego a estas mujeres cuando fundaron ¨Las Damas de Blanco¨

Una organización que desde sus inicios gano simpatía dentro del pueblo, que sensibilizo a Cuba y al mundo con la causa de todos los presos políticos y que obtuvieron el reconocimiento de diferentes organizaciones de Derechos Humanos y importantes lauros internacionales.

El recuerdo de Laura es algo difícil de poner a un lado, para cada uno de los que tuvimos el honor de conocerla, de haberla visto caminar en incontables ocasiones por las principales avenidas de esta Habana, caminatas que luego extendió a cada una de las barriadas más pobres de la capital y que en los últimos días de su vida logro extender a la región oriental de Cuba.

Su muerte solo marca un nuevo resurgir dentro de la oposición cubana, marca una nueva época para una organización que ahora recae sobre los hombros y la responsabilidad de una mujer que sirvió de hermana, amiga, compañera y podríamos decir que sirvió a Laura hasta de báculo en cada momento, Berta Soler mujer de la raza negra que la transparencia de su trabajo la entrega a cada una de las cosas que emprende la hace relucir entre todos.

Hoy nosotros no queremos recordar a Laura Poyan no solo como la mujer que vestía ropas blancas. Queremos recordarla como la mujer bella que fue en cada una de las etapas de su vida, las fotos que estarán viendo en estos momentos fueron tomadas en nuestro matrimonio el pasado trece de agosto en la Habana. Una fecha en la que Laura y su esposo se les observaba visiblemente felices de presenciar una boda que cambiaria el curso de la historia en Cuba.

Las imágenes dejaran mucho de qué hablar, cuando se le vea riendo al lado de su esposo y de Berta, compartiendo con cada uno de los presentes, sus ropas ese día no fueron de color blanco. En esa ocasión vestía un bello vestido de color negro estampado en flores que resaltaba su feminidad. Esta boda fue el último evento social en que Laura participara.

Wendy y yo hoy queremos dejar estas fotos como testimonio, y como homenaje a quien nos deja el más bello de los legados el amor.

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