Aun la boda que Wendy y yo realizamos el pasado 13 de agosto sigue siendo noticias, muestras de cariño y respeto seguimos recibiendo no solo de amigos, sino de un sin números de ciudadanos libres de cuanto país existe.

Mientras nosotros ese día estábamos escribiendo una nueva página de historia para esta nación, algunos se esforzaban de una forma u otra por publicar mensajes que trataban de desvirtuar la realidad o de restarle importancia a nuestra unión.

Los comentarios nunca pasaran de ser lo que son, pero recordemos que si nuestro país está hoy como esta, es por estas coletillas que levantamos en contra de quien logra hacer lo que otros no han podido.

La boda fue y es hecho sin precedentes que, ha marcado una nueva etapa de lucha por la emancipación de la comunidad Gay en Cuba. Lo demostramos cuando tomamos el Paseo del Prado el pasado 28 de junio, cuando lo hicimos momentos después de haber finalizado la ceremonia de nuestras nupcias. Lo retomamos declarando la necesidad ante las cámaras de que este paseo fuera un lugar de cita obligatorio para la comunidad Gay cubana, por si faltara poco le rendimos homenaje al escritor José Lezama Lima y al finalizar el ramo de nuestra boda fue lanzado al mar por los que quisieron salir de Cuba buscando la libertad que tantos añoramos. Especialmente por aquellos que sus preferencias los hacían miembros de nuestra comunidad.

No todos tenemos que portar carteles antigubernamentales, ni escribir un proyecto político ni mucho menos llevar una huelga de hambre. Existen muchos métodos de escribir nuestra historia y de luchar por una democracia para todos. Nosotros estamos consientes que nuestro matrimonio no fue a titulo personar, nuestro matrimonio más que esto es solo la continuidad de un largo camino que demuestra la necesidad de caminar al lado de quienes tratan de cambiar la historia escrita por quienes nos sumergieron en más de cinco largas décadas de horror y sufrimiento.

Si esta boda se pudo realizar es un reconocimiento a todos los que trabajamos en ella y es una muestra que la sociedad emergente tiene que imponerse a pesar de los obstáculos gubernamentales, la boda muestra que las iniciativas que impulsamos no tienen que esperar que vengan ni sean dictadas por nadie y mucho menos por una hija de papa (Mariela Castro).

Es hora de no seguir criticando a quienes piensen diferente a nosotros, es hora de gritar unidad, es hora de gritar que para lograr una Cuba con Democracia, todos tenemos que trabajar y aportar nuestro granito de arena. Pero mientras que sigamos levantando falsas calumnias, mientras que el dime que te diré se siga apoderando de nosotros, no podremos lograr lo que tantos añoramos.

El pasado 13 de agosto dos personas pusimos punto final con nuestra boda, a una celebración que pretendía perpetuar al mayor causante de la falta de libertades y de espacios de la nación cubana. El solo hecho que nuestra boda se realizara ese día y su repercusión en la prensa internacional superara la celebración del cumpleaños 85 de este personaje pesadillesco es el mayor reconocimiento que logramos y solo será superado cuando la comunidad de Lesbianas, Gay, Bisexuales y Transgeneros en Cuba salga a las calles a reclamar junto a nosotros el espacio que la oficialidad trata de usurparnos con el fin de obtener beneficios propios que los afiancen mas en el poder.

Nuestra boda no tiene como objetivo convertirse en la naranja de la discordia, pero si quienes prefieren sumarse a estos comentarios se esfuerzan en vernos así no pretendemos cambiarles su forma de pensar pero les terminaría diciendo una frase que nuestros padrinos de boda repetían muy felizmente: ´´La Boda se Hizo´´.

Antes de finalizar les hago un comentario, mis padrinos parecían dos tortolitos enamorados quien duda que la próxima unión sea la de ellos.

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