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La Habana, Cuba- Durante décadas las instancias gubernamentales cubanas han usado el tema de la enfermedad del VIH/SIDA como uno de los estandartes del sistema de salud y del modelo de política de la nación cubana.

Cuando los medios oficiales y los voceros del imperio de la familia Castro tocan el tema lo hacen de la forma más sutil, siempre tratando de ocultar lo que realmente acontece en Cuba cuando de VIH/SIDA se trata.

Hoy no quiero hacer la historia que todo el mundo cuenta acerca de la aparición de los primeros casos infectados en la isla, ni mucho menos me referiré al empleo del uso de la fuerza para sacar a los primeros casos detectados del entorno donde vivían. Obligándolos a internarse en los ya exterminados Sanatorios.

El tema que hoy retomo es el acostumbrado ocultismo institucional que existe en la isla referente a las cifras reales de la enfermedad. Cuando los colegas de la prensa oficial hablan del tema solo mencionan por citar ejemplos los inciertos logros de la salud cubana y como el gobierno suministra más de 3000 tratamientos antirretrovirales de forma gratuita a enfermos de SIDA y siempre hacen mención a cifras divulgadas en el 2009- 2010.

El sistema de salud cubano tiene constancia que las cifras reales de la enfermedad sobrepasa las 18 500 personas hasta la fecha. Si consultásemos los datos emitidos por la isla a los organismos internacionales no notaríamos casi cambio alguno. Los números muy pocas veces se alteran referentes a los demás países de la región, pero lo que realmente está pasando es otra cosa.

El sistema de salud y los planes emergentes del vice ministerio de higiene y epidemiologia no han demostrado ser eficaces en la prevención de esta enfermedad y de otras de transmisión sexual. Pudiendo palpar en estos momentos la cifra mayor de diagnosticados desde inicios de la enfermedad.

Abría que cuestionar los inciertos programas educativos que solo aparasen en los medios de difusión como algo novedoso y realmente como una de las personas que los hecho a caminar dentro de la isla, les puedo asegurar que lo que se dice esta muy lejos de la realidad. Estos programas son solo una justificación para excusar los fondos que se destinan a la isla para detener la enfermedad y apoyar a quienes conviven con ella.

El mal manejo de los fondos es siempre justificable, los gobernantes cubanos y los representantes en las bases son los únicos que reciben beneficios de estos proyectos, autos modernos, computadoras, bicicletas eléctricas, aires acondicionados y dietas para pagar viajes y hospedaje en el territorio nacional y fuera del país solo por citarles algo.

¿Pero se ha preguntado usted, si estos beneficios llegan a las personas enfermas? Le aseguro que no. Las personas diagnosticadas, a pesar de que los medicamentos antirretrovirales se les entregue periódicamente de una forma gratuita, se ven obligados a suspenderlos en más de tres ocasiones al año por la falta de uno o dos de sus fármacos o componentes. Estos tratamientos son llevados a la boca de los enfermos en su inmensa mayoría de veces acompañado por un vaso de agua por no tener leche o un jugo.

Cuando hablamos del tema del SIDA en Cuba no podemos dejar de mencionar el número de personas enfermas que cumplen condenas por delitos comunes como el hurto y sacrificio o la receptación de carne de res para mejorar su dieta alimenticia. Algunos se han tenido que meter en locales estatales para exigirle al gobierno que mejoren sus viviendas, otros han tenido que robar en los últimos tiempos por el abandono de la asistencia social. Con mi nota no quiero exonerar  a nadie de delitos cometidos pero si quiero llamar la atención y pedirles a los organismos internacionales que echen una miradita a la nación cubana y a temas como estos.

Es Cuba el país que se auto proclama una potencia medica y un bastión de los derechos fundamentales del hombre quien en los últimos años posterior al año 1998 se ha visto en la obligación de abrir hasta la fecha un total de seis establecimientos penitenciarios para reos con VIH/SIDA con una población penal que supera los 500 entre hombres y mujeres. Las cifras de la enfermedad en las prisiones no están al alcance de ninguna entidad y ningún organismo internacional se imagina uno de estos lugares. Muchas de estas personas que guardan prisión con la enfermedad no fueron diagnosticadas mientras estaban en libertad, la gran mayoría contrajo la enfermedad en prisión por la vía del auto inoculación tratando de evadir largas condenas penitenciarias o tratando acogerse a una libertad extrapenal.

Estas son algunas de las cosas que debemos retomar este año 2013 llamando las cosas como deben de ser llamadas y sentando en el banquillo de los acusados no solo a los gobernantes cubanos sino a todos los organismos internacionales radicados en Cuba que conocen la situación y que a cambio de pasaportes diplomáticos y una vida de lujos callan la realidad cubana. Convirtiéndose en lacayos y cómplices de un gobierno que no respeta en lo mas mínimo los pactos internacionales.

Si hablamos todos en este mismo leguaje podremos decir que, hoy si hemos hablado del Sida en Cuba.

Nota: En Cuba está radicada una oficina de la Organización Naciones Unidas Para el VIH/SIDA (ONUSIDA) y del Fondo Global de Naciones Unidas (PNUD) además de otros proyectos y apoyo de sedes diplomáticas

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