Por: Ignacio Estrada Cepero, Periodista Independiente.

La Habana, Cuba- Recientemente los medios de prensa cubano aludían el cincuenta aniversario de la fundación del hospital capitalino “Luis Díaz Soto” Conocido como el “Hospital Naval de Cuba”. Las noticias solo reflejaban el buen papel de los servicios médicos que ofrece y un recuento de los incontables trasplantes de riñón que hace cada año.

No son menos ciertos estos comentarios, pero si vamos a felicitar a este colectivo de galenos y trabajadores lo deberíamos hacer describiendo las condiciones en que trabajan los mismos por mejorar la vida humana.

El Hospital Naval quizás en los principios de su fundación vivió años holguras, momentos los cuales hoy son muy difíciles de revivir por quienes lo mantienen vivo. Carencias, deficiencias, impuntualidades, irresponsabilidades, mala comunicación entre sus trabajadores y hasta insubordinaciones de los civiles que laboran en el mismo a pesar de que este sea un hospital militar.

En la nota no quiero juzgar a ningún trabajador de este hospital ubicado en el reparto Camilo Cienfuegos (Reparto de los Rusos o Pastorita) en el municipio capitalino de Habana del Este. Quiero por el contrario de esto, hablar de un tema del cual solo son responsables los directivos del mismo y las autoridades competentes. Hace ya algo más de un año el área destinada a la lavandería de este hospital no presta servicio por una rotura que no ha sido arreglada. Esta deficiencia no ha sido abordada por ningún medio oficial. La rotura trae demoras en la entrega de ropas a pacientes y en la entrega de paños limpios al igual que batas y mayos a las áreas de terapia y salones quirúrgicos solo por citar ejemplo.

Si fuésemos hablar de las pérdidas que produce esta rotura tendríamos tela suficiente por don cortar, uno de los gastos más grandes que se hace es el combustible que se tiene que destinar para el traslado de ropas sucias desde este hospital hasta donde serán procesadas el  “Hospital Militar Carlos J Finlay”. Esto trae consigo perdidas, demora en la entrega y un número de empleados que se encuentran interruptos.

El problema está en la mesa de cuanta persona le compete pero según algunos trabajadores la traba a la solución se la pelotean entre todos sin parar la bola.

Es cierto que el Hospital Naval de la Habana acaba de cumplir un año más pero, este aniversario no lo hace ajeno a un problema que se puede repetir en diferentes hospitales cubanos.

 

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