LONDRES, GRAN BRETAÑA (12/JUN/2012).- La Iglesia de Inglaterra atacó el plan del Gobierno británico de permitir a las parejas homosexuales casarse, al decir el martes que estaba mal pensado y podía desatar la mayor pelea entre el Estado y la iglesia en siglos.

El Gobierno del primer ministro David Cameron quiere extender el estatus legal completo al matrimonio de homosexuales, quienes desde el 2005 pueden contraer uniones conocidas como sociedades civiles.

El plan ha provocado malestar entre líderes de la iglesia, incluyendo el titular de la Iglesia Católica en Inglaterra y algunas personas dentro del mismo Partido Conservador de Cameron, quienes acusan al Gobierno de interferir en temas religiosos.

En su respuesta formal a la propuesta, la Iglesia de Inglaterra dijo que la medida cambiaría la “naturaleza intrínseca del matrimonio como la unión de un hombre y una mujer”.

“Varios elementos importantes de las propuestas del Gobierno no han sido pensados adecuadamente y no son legalmente sólidos”, dijo la iglesia en su respuesta oficial.

La Iglesia de Inglaterra forma parte de la estructura del Estado y es liderada por la reina Isabel.

“La consulta pasa por alto la implicación de lo propuesto para la posición de la iglesia establecida. También pensamos que imponer por razones esencialmente ideológicas un nuevo significado a un término tan familiar y fundamental como el matrimonio sería profundamente imprudente”, agregó.

El doble de los británicos se casan en ceremonias seculares y civiles con respecto a quienes lo hacen mediante ritos religiosos. Una cuarta parte de los casamientos ocurren en ceremonias de la Iglesia de Inglaterra.

Los ministros han sido firmes con respecto a la que la nueva ley será aprobada antes de las próximas elecciones del 2015. Afirman que bajo sus propuestas, las iglesias y otras instituciones religiosas no se verán obligadas a modificar sus reglas matrimoniales.

Pero la Iglesia de Inglaterra dijo que dudaba que una negativa a permitir los matrimonios de parejas del mismo sexo en sus iglesias pudiera representar un desafío en la Corte Europea de Derechos Humanos.

Agregó que cambiar la forma en que el matrimonio fue definido por el Estado alterará la definición para todos e impactará en la naturaleza de los matrimonios formalizados en las iglesias y otros lugares religiosos.

La disputa se da en un momento difícil para la Iglesia de Inglaterra, que está lidiando con el tema muy divisivo de si  permitir que haya mujeres obispos, que ha inquietado a los tradicionalistas y liberales.

También está en proceso de elegir un nuevo arzobispo de Canterbury, el líder espiritual de la Comunión Anglicana, para reemplazar al saliente Rowan Williams el año próximo.

Medios británicos citaron a destacadas fuentes de la iglesia diciendo que la disputa por el matrimonio gay podría llevar al final de un vínculo entre la iglesia y el Estado.