Un comité de expertos del Gobierno de Estados Unidos ha concluido esta semana “que es necesario que todas las personas entre los 15 y los 64 años se hagan la prueba de detección del virus y que esta se incorpore en el chequeo médico rutinario al igual que se evalúan los niveles de colesterol o se hace una mamografía”. Una medida que supondría un gran desembolso para las aseguradoras en un país donde la sanidad es privada. En EE UU, más de 1,2 millones de personas conviven con el VIH, de ellas más de un 20% desconocen que están infectadas. “La cifra es muy alta. Son unas 240.000. Y este dato no solo pone en riesgo a la persona que padece la enfermedad sino también favorece la expansión del virus”, ha explicado vía telefónica Carl Schmid, subdirector del Instituto del Sida. Estas nuevas indicaciones serán discutidas en una vista oral abierta al público el próximo 17 de diciembre.

El grupo de expertos además ha señalado la importancia de que aquellos que tienen un riesgo muy alto de infección deben hacerse las pruebas una vez al año; los demás cada tres años, y las mujeres deben hacérsela durante cada embarazo. Estas nuevas recomendaciones permitirían el acceso de esta prueba a un mayor número de personas y “sin pagar ningún tipo de copago”. “La prueba estaría incluida dentro de la atención preventiva gratuita que subscribe la reforma sanitaria del presidente de EE UU, Barack Obama”, ha agregado Schmid. Hasta ahora, las únicas personas que tienen acceso a esta prueba sin ningún coste son aquellas que se encuentran dentro de las poblaciones con mayor riesgo -homosexuales, bisexuales y heroinómanos- .

No estamos haciendo la prueba tanto como nos gustaría. Esas más de 200.000 personas que desconocen que tienen VIH no están siguiendo los pasos correctos”

Carl Schmid, Instituto del Sida de EE UU

En EE UU, existen varias maneras de hacerse la prueba. Por un lado, está la extracción de sangre y por el otro,el uso de pruebas rápidas de análisis de saliva como OraQuick; cuya comercialización fue aprobada el pasado mes de julio y que cuesta unos 40 dólares, aunque es gratuita gracias a varios programas comunitarios puestos en marcha en los distintos Estados del país, incluyendo un programa piloto realizado por el CDC en el que cooperan farmacias de 24 ciudades estadounidenses y localidades rurales.

“La prevención es muy importante en la lucha contra el VIH porque con ella se evita el riesgo y favorece que la gente conozca que padece el virus. Normalmente, los doctores tienen problemas para comunicar a los pacientes la necesidad de hacerse las pruebas, sobre todo en las poblaciones con el mayor número de casos. Y los pacientes, por su parte, tienen vergüenza en preguntar. Por supuesto, estas medidas son recomendaciones. Si un paciente no desea hacerse las pruebas, no se las hará”, ha explicado Schmid.

“No estamos haciendo la prueba tanto como nos gustaría. Esas más de 200.000 personas que desconocen que tienen VIH no están siguiendo los pasos correctos para tratarse y favorece que cada año siga habiendo nuevos infectados”, ha continuado este experto. Cada año, más de 50.000 personas se infectan de VIH en EE UU, la mayor parte de los casos se dan entre los hombres homosexuales y bisexuales, seguidos por los heterosexuales y las mujeres afroamericanas. Unas 14.000 fallecen cada año.

Una vida saludable para el enfermo empieza con un tratamiento adecuado y precoz”, ha finalizado este experto

El CDC, por su parte, recomienda hacerse por lo menos una prueba de detección del virus a todas las personas comprendidas entre los 13 y los 64 años. Este organismo ha llegado a la conclusión de que menos de la mitad de los adultos menores de 65 años se han realizado la prueba. “Este dato es exacto. Más del 50% de los adultos nunca se ha realizado una prueba del VIH”, ha reiterado Schmid. “Y es una tragedia, porque significa que es una oportunidad perdida. Cuanto antes se haga la prueba y se detecte la enfermedad más pronto la persona empezará a ser tratada, lo que es muy beneficioso, no solo para la persona, sino también para toda la sociedad. Una vida saludable para el enfermo empieza con un tratamiento adecuado y precoz”, ha finalizado este experto.