Por: Ignacio Estrada Cepero, Periodista Independiente.

La Habana, Cuba- Un artista genuino partió al lejano oriente un 27 de marzo de 2007. No precisamente al oriente que lo vio nacer, sino a aquel en que las personas acuden a la presencia del arquitecto supremo de la humanidad. Para los cubanos esta fecha marcaria el deceso de quien todos conocíamos como “El Guayabero”.

Faustino Oramas se inicio en el sexteto de La Tropical desde muy temprana edad, aseguran algunos que ya a los quince años escribió su más conocida composición, la que le dio por sobrenombre al trovador “El Guayabero”.

Por más de siete décadas su quehacer artístico recorrió el mundo, se presento en diferentes escenarios. Exponiendo el genuino arte de la doble tonada, quehacer artístico que lo distinguió entre trovadores de todos los tiempos. Este genuino músico holguinero supo recoger lo mejor de la música tradicional cubana y dotarla de rítmicos compases y agregarle su acostumbrada picardía al improvisarlas.

Su obra musical contribuyó gran aporte al rescate de nuestras raíces musicales y la tradición trovadoresca y en su sin igual aporte al humor musical.

El Guayabero aun sigue caminando por las calles de una ciudad que lo vio nacer, con guitarra a cuesta y Cuba al igual que el mundo lo mantiene presente cada vez que escuchan una de sus composiciones.

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