DUBLÍN, IRLANADA (13/NOV/2012).- El Gobierno de Irlanda debería convocar “tan pronto como sea posible” un referéndum para legalizar el matrimonio homosexual, afirmó el viceprimer ministro, el laborista Eamon Gilmore.

Gilmore, quien también ocupa la cartera de Asuntos Exteriores, volvió a incidir sobre un asunto que desde el Partido Laborista, socio minoritario en el Ejecutivo del conservador Fine Gael (FG), se ve como una “cuestión de derechos humanos”.

“Creo que no debemos posponer más una cuestión de derechos humanos y esa es una de las razones por las que he pedido que se analice la situación”, declaró el dirigente laborista a la cadena pública irlandesa RTE.

Gilmore apuntó que su opinión personal es que “los homosexuales deben tener derecho a casarse” y recordó que para ello hay que enmendar la Constitución, lo que debería hacerse después de una consulta en referéndum.

El viceprimer ministro destacó la importancia de este asunto al asegurar que será una “de las primeras cuestiones” que estudiará cuando se reúna por primera vez la Convención Constitucional, un nuevo órgano creado para analizar cambios en la Carta Magna irlandesa.

El Parlamento irlandés ratificó en julio de 2010 la ley de Relaciones Civiles que, por primera vez en este país, concedía reconocimiento legal a las uniones civiles de parejas del mismo sexo.

Desde que el Partido Laborista formó Gobierno con el FG en febrero de 2011, sus bases han ejercido presión para reforzar este tipo de uniones civiles, cuyos derechos no están amparados por la Constitución nacional.

Desde el democristiano FG, solo unas pocas voces han expresado su apoyo a la propuesta laborista, entre ellas la del ministro de Transporte, Leo Varadkar, quien ha asegurado que “probablemente” la respaldará si se plantea la cuestión en una consulta popular.

La Asociación por la Igualdad de Gays y Lesbianas (GLEN) celebra que la actual legislación haya introducido reformas para conceder a las parejas homosexuales “estatus legal”, aunque considera que aún queda trabajo por hacer para equipararlas totalmente con los derechos de los matrimonios convencionales.