En el simposio se comentó que una cura sería una terapia que erradicase el VIH del organismo o un tratamiento que permitiera que las propias defensas naturales del cuerpo fueran capaces de mantener a raya al virus incluso al abandonar la terapia antirretroviral.

Es preciso trabajar mucho más para poder alcanzar cualquiera de esos tipos de curación. Entre las líneas de investigación prometedoras están:

l El uso de terapia anti-VIH: Los médicos quieren ver si un periodo prolongado de tratamiento antirretroviral es capaz de reducir los denominados ‘reservorios’ celulares, que contienen una infección por VIH latente.

l Vaciar los reservorios latentes: Se utilizan fármacos empleados para tratar otras infecciones y enfermedades para estimular los reservorios latentes, que podrían ser ‘purgados’ por el sistema inmunitario o se autodestruirían. Algunos estudios ya han arrojado unos resultados muy prometedores al respecto.

l Una vacuna terapéutica, que estimularía al sistema inmunitario para que acabara con las células activadas.

l Estrategias con terapia genética, que permitirían establecer en el organismo una población de CD4 resistentes al VIH.

El consenso actual es que estos tratamientos tendrán que usarse de forma combinada. Los investigadores se mostraron reacios a definir qué coste probable tendría el descubrimiento de una cura o cuánto tiempo tardaría en alcanzarse. “Sin embargo, ahora que estamos colaborando, se requerirá un tiempo considerablemente menor”, afirmó Rowena Johnston, de AmFAR.

Un estudio holandés muestra que, a la hora de investigar una posible curación, es preciso tener en cuenta el punto de vista de las personas con VIH sobre qué es lo que la haría deseable para ellas.

A un total de 458 personas seropositivas se les preguntó qué era lo que les resultaba más duro de vivir con VIH y qué es lo que, para ellas, haría deseable una cura. Los resultados de esta encuesta se presentaron en el simposio Towards and HIV Cure durante la conferencia AIDS 2012.

La incertidumbre sobre el futuro, el miedo a infectar a otras personas y el estigma relacionado con el VIH fueron calificados como factores muy indeseables de la vida con el virus. Alrededor de tres cuartas partes de las personas encuestadas afirmaron que consideraban que la cura del VIH era muy importante.

Sin embargo, su entusiasmo por ella disminuyó a medida que aumentaron los niveles de incertidumbre sobre su eficacia y el riesgo de transmisión a terceros. Casi todas las personas entrevistadas consideraron deseable una cura que consiguiera erradicar el VIH sin riesgo de transmisión o infección en el futuro. No obstante, solo el 14% de
los pacientes consideró como una opción deseable un tratamiento curativo que supusiera la necesidad de realizar exámenes periódicos para garantizar que el virus hubiera sido erradicado.